¿Qué tienen en común los negocios triunfadores de hoy con los de hace treinta años? Que ambos han interesado a multitud de clientes porque han comunicado sus productos o servicios con eficacia e inteligencia. Que su imagen gusta y son creíbles. Una comunicación estratégica, con mensajes, canales y acciones claras, siempre resulta fructífera comercialmente. Te contamos aquí cómo puedes conseguirlo y cuáles son las principales técnicas. 

Saturación empresarial, no desistas de un plan de comunicación 

La madurez de una economía se vislumbra en la competencia desatada alrededor de cualquier oportunidad de negocio. Sea cual sea el nuevo pastel comercial que surja, los competidores acudirán en cuanto puedan a obtener su pedazo de las ganancias, a disputarse los eventos rentables. Y cada competidor desembarca en el mercado con sus ganas de vender, con su equipo de expertos y su intención de quedarse a los clientes para él solo.  

Nuestro país ofrece un comportamiento de economía totalmente madura. ¿Recordáis, cuando empezó la pandemia, lo difícil que era encontrar determinados tipos de mascarillas o de dispensadores de gel hidroalcohólico? Pues seguro que luego habéis presenciado la proliferación de productos anti covid en los supermercados, de diversas marcas, materiales, países, precios o texturas. En una economía madura, la oferta comercial presenta una eficacia asombrosa. 

Junto con la oferta comercial llega la comunicación, trasladada por las diversas empresas sobre los consumidores, en una formidable cacofonía. Se dice que los habitantes de las ciudades, que van por delante de los pobladores rurales en esta clasificación, reciben alrededor de tres mil impactos publicitarios al día, a través de diversos medios. ¿Os imagináis lo que sucede con las empresas que decidan no participar en el juego y desistan de comunicar? Que se vuelven por completo invisibles. Que nadie las ve. 

Distintos canales y mucho más que publicidad 

La comunicación empresarial requiere de medios y estrategias diversas. La televisión continúa siendo el canal más poderoso para trasladar mensajes de manera masiva y, si se pretende, con rapidez. A la TV la sigue en el ranking, oh sorpresa, la cartelería exterior. Lo que vemos por la calle, incluidos los rótulos de las empresas y los escaparates, sigue manteniendo una influencia enorme sobre los consumidores. 

El tercer lugar de los medios de comunicación lo ostenta el marketing on line, los anuncios de internet. Las redes sociales son lugares fabulosos para campañas de empresa. Asimismo, tenemos esos anuncios que nos persiguen allá donde vayamos debido a las técnicas del remarketing o la publicidad que invade los resquicios de nuestro móvil. Por fin, los periódicos y revistas aún retienen su parcela de protagonismo, que va en sentido menguante.  

Con todo, la comunicación empresarial no se reduce a los anuncios publicitarios. Esto es solo una parte de una estrategia de comunicación. ¿O cómo resaltaríais la imagen de un escritor, de un político, o de una empresa? Tan importante es que el público conozca unos productos y servicios, como que confíe en quien los suministra. Si carecemos de una comunicación adecuada, no tendremos ventas, ni fama, ni prestigio. Con Relaciones Públicas trabajamos la credibilidad, una cuestión clave. 

Pon la profesionalidad en el centro de tu decisión 

Medialuna lleva veinte años haciendo comunicación para escritores y escritoras, empresas y organizaciones. Nuestra agencia puede hacer presentaciones de escritores nóveles y sus libros y, al mismo tiempo gestionar la comunicación del Parlamento Europeo en España, trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ministerio de Agricultura, o para una start up en el campo tecnológico. Medialuna,  también, lidera con éxito los premios más prestigiosos en el ámbito de Comunicación Responsable, a través de www.ocare.es 

La comunicación resulta crucial, tanto para las organizaciones que persigan disfrutar de una vida pública y atraer a clientes o usuarios, como para las personas que busquen notoriedad. El dilema es claro y diáfano: o comunicamos bien y a menudo, o desapareceremos de la escena, tragados por la avalancha informativa que se abate sobre nosotros a diario. 

La comunicación debe ser gestionada por profesionales con formación y experiencia. Conviene encargar nuestra comunicación a auténticos profesionales. Es una de las decisiones más inteligentes que puede tomar una empresa o un personaje público. Sin duda, los resultados se encargarán de mostrarle su acierto.