Miguel Medina comparte su experiencia durante sus meses de colaboración con Medialunacom

Hace tres meses, inicié en Medialunacom mi primera experiencia laboral dentro del marketing. Antes de empezar esta nueva vivencia, tenía en mente superar varios objetivos para poder madurar de manera personal y profesionalmente. Entre ellos, mis prioridades principales consistían en:

  • Desarrollar mis habilidades de comunicación.
  • Poner en práctica mis conocimientos aprendidos en el grado de marketing.
  • Aprender a practicar con diferentes herramientas TIC.
  • Obtener una visión más amplia del mundo laboral.
  • Mejorar mi capacidad de organización y de resolución de problemas.

El primer día estuve un poco nervioso, igual que cualquier persona puede estar ante una nueva experiencia. Sin embargo, gracias al apoyo y a un proceso de onboarding muy cercano por parte de la plantilla, los nervios desaparecieron y me sentí acogido por la empresa.

A continuación, me explicaron el organigrama y el funcionamiento de la organización, algo esencial para que pudiera empezar a conocer las tareas esenciales que tendría que desempeñar. Más adelante hice una presentación práctica de cómo vendería los servicios ofrecidos a un cliente, y por último se hizo un brainstorming de ideas para la presentación de unos premios, en los cuales ya estaban trabajando desde hace tiempo.

Esta fue la parte que más me llamó la atención de la entidad, ya que ese día estábamos dos nuevos estudiantes de prácticas, sin experiencia alguna, y lo primero que se tuvo en cuenta fueron las ideas que podríamos aportar dentro del evento, a pesar de no tener recorrido laboral en este aspecto. Además, las ideas que ofrecimos les gustaron, y se nos indicó que las realizaríamos durante la semana.

Al siguiente día, empecé con esta tarea, la cual consistía en la animación del logo para los premios Ocare. A pesar de comentar que tenía un conocimiento muy básico respecto al manejo de la herramienta a utilizar, mi responsable no dudó en ningún momento mis capacidades. Cuando empecé a trabajar en ello, no sabía por dónde empezar, pero mientras iba investigando y avanzando, me iba dando cuenta que era más fácil de lo que pensaba. Una vez conseguí realizar la animación deseada, a mi responsable le gustó mucho el resultado obtenido, y me motivó mucho de cara a futuras tareas.

La conclusión más importante a la que llegué después de esta primera experiencia dentro de la empresa, es que no es tan importante el saber hacer algo como el querer hacerlo. No existe nada en la vida y en el mundo laboral que no se pueda aprender, algunas cosas requieren más tiempo y otras menos, pero al final si se necesita hacer un trabajo, es esencial la motivación para realizarlo y posteriormente perfeccionar en el proceso.

A partir de esta primera conclusión, he podido realizar de forma correcta un gran número de diversas tareas: diseño de diplomas e invitaciones, organización de bases de datos, seguimiento de notas de prensa, informes de reunión y eventos, etc.

Debido a estas múltiples tareas, he logrado conseguir de manera óptima los objetivos que tenía establecidos anteriormente, y agradezco enormemente la oportunidad que me ha ofrecido la empresa para crecer como empleado y como persona.